TRIANGULO DE LASS BERMUDAS
A mediados de los años 50 nacía el mito del Triángulo de las Bermudas, un área geográfica de unos 1,1 millones de km² en forma de triángulo situado en el océano Atlántico, entre las islas Bermudas, Puerto Rico y Miami, donde supuestamente se registraron misteriosas desapariciones de barcos, aviones y pequeñas embarcaciones.
Trasladado al campo político-institucional, y enmarcado en el avance de los procesos de democratización y descentralización de las últimas décadas en América Latina, nos encontramos frente a una reedición del mito aplicado a los gobiernos locales. Muchas de las políticas públicas y la provisión de ciertos bienes públicos naufragan ante el triángulo caracterizado por (i) competencias y responsabilidades difusas entre los diversos niveles de gobierno, (ii) una nueva agenda urbana que los alcaldes deben enfrentar y (iii) con capacidades estatales locales deficitarias.
En primer lugar, observamos un desacople entre la transferencia de nuevas competencias y funciones a los niveles subnacionales de gobierno y los recursos y capacidades necesarias para afrontar una adecuada prestación de bienes y servicios públicos.
Por otra parte, si bien los municipios no han tenido por competencia el manejo de ciertos temas, las repercusiones sociales han hecho que sí sean de su incumbencia y, por lo tanto, que requieran una intervención activa por su parte.
En este sentido, quizás la cuestión de la seguridad ciudadana sea la más notoria: como consecuencia del aumento generalizado del delito y la violencia urbana, los alcaldes de la región han tenido que brindar respuestas concretas a sus ciudadanos, a pesar de no tener el manejo directo de un recurso clave como son las fuerzas policiales.
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